Muchas veces, las personas con diabetes no se dan cuenta de que ciertos hábitos diarios, aparentemente inofensivos, pueden empeorar seriamente la salud de sus pies. El pie diabético requiere cuidados muy específicos, y cometer errores en casa puede desencadenar infecciones, úlceras o incluso la pérdida de una extremidad. Aquí te compartimos los errores más comunes que se deben evitar.
No revisar los pies todos los días. Uno de los principales errores es no observar los pies diariamente. Las personas con diabetes pueden tener una pérdida de sensibilidad (neuropatía), por lo que una herida pequeña puede pasar desapercibida. Revisar ambos pies todos los días permite detectar enrojecimientos, heridas, ampollas o cualquier cambio inusual.
Caminar descalzo dentro de casa. Aunque parezca cómodo, andar sin calzado incluso dentro de casa puede ser riesgoso. Un pequeño golpe contra un mueble, una astilla o una superficie caliente puede causar heridas difíciles de sanar. Siempre es recomendable usar zapatos cómodos y cerrados, incluso al estar en casa.
Aplicar calor directo. Muchas personas intentan aliviar molestias usando botellas con agua caliente, bolsas térmicas o acercando los pies a estufas. Esto es muy peligroso para quienes tienen sensibilidad reducida, ya que pueden provocar quemaduras sin notarlo. Es preferible usar calcetines térmicos si se necesita calentar los pies.
Cortar mal las uñas. Hacerlo de forma incorrecta puede provocar encarnaciones o heridas. Lo ideal es cortarlas de forma recta y no demasiado al ras. En casos de uñas engrosadas o deformes, lo mejor es acudir a un podólogo especializado.
Usar remedios caseros sin supervisión. El uso de pomadas, alcohol, vinagre, bicarbonato u otros remedios caseros puede irritar o dañar la piel, sobre todo si hay heridas. Nunca se debe aplicar nada sin antes consultar con un especialista.
No acudir a tiempo al médico. A veces, por miedo, vergüenza o falta de tiempo, las personas con diabetes dejan pasar días o semanas sin atender una lesión. Esto puede complicarse rápidamente. Ante cualquier herida, dolor o cambio de color, lo más importante es acudir de inmediato con un especialista en pie diabético.
Cuidar los pies no significa hacer algo complicado, sino evitar lo que puede dañarlos. La prevención en casa es la mejor forma de evitar complicaciones graves. Si tienes dudas o ya notas molestias, busca ayuda profesional cuanto antes. Tu salud lo vale.